Me sentía humillado y ofendido por la vida. ¿Cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antipoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser más humilde, a decirme: que se vaya al carajo el poeta.
Al hombre le gusta ver a su amigo humillado ante él; para la mayoría la amistad está basada en la humillación
Algunos autores han confundido la sociedad con el gobierno, dejando poca o ninguna distinción entre ellos y no sólo son diferentes, sino que tienen diferentes orígenes. La sociedad es producida por nuestros deseos, y el gobierno de nuestra maldad.
La atención al Yo eterno, la realidad indivisa y pura, es el único medio por el cual el individuo confundido por el pensamiento de yo soy el cuerpo puede cruzar el océano de las eternas reencarnaciones.
Y pasó el hombre sigilosamente, con un poco de asco, mirando a diestra y siniestra, como una reina anciana que visita un hospital. Parecía un tanto avergonzado del espectáculo: de aquellos cajones grises, blancos o negros, que tanto asustan a los hombres, y de aquella luz amarilla y sucia que daba al local cierto aspecto de taberna.
Este caso se limita a una conducta incorrecta... el alcalde ha actuado desde la buena fe. Me siento avergonzado de la hipocresía de los grupos de izquierda y los colectivos feministas que me reclaman que me apiade de la pobre niña cuando han estado luchando por el aborto sin condiciones, por el amor libre o por las parejas de hecho aunque sean del mismo sexo... ¡Vamos a dejarnos de menudencias!