El mayor enemigo del humor es el fundamentalista y el dogmático. Nadie ha visto sonreír a un terrorista o esbozar una sonrisa a un severo conservador cristiano. Generalmente son tan tristes que parecen que fueran a su propio entierro. Basta ver sus rostros crispados. No es raro que sean reaccionarios y hasta violentos.
Cuando se trabaja para el Gobierno, no hace falta ser decente; con hacer confesiones honestas cuando a uno se las piden, es bastante. ¿Lo escandaliza eso? Estimado señor, si uno contrata a un hombre para diseñar un sistema de misiles, contrata su capacidad y entierra sus pecados.
Usted puede diseñar y crear, y construir el lugar más maravilloso del mundo, pero se necesita gente para hacer el sueño realidad