He aquí una evidencia que es también una norma; los únicos tónicos de la voluntad son la verdad y la justicia.
¡Cómo disfrutamos nosotros el otoño aquí en Acapulco en la Cd. de México!
La poesía de sus costumbres y de sus creencias, de las que mucho se habla, la dejaron en la orilla del océano; acá solo trajeron malos hábitos, viveza y bellaquería, y si no nuestro Leonardo puede decir alguna cosa al respecto.
Estoy viejo, así que tengo que recorrer muchas imágenes. Pero acá hay mucho afecto, mucho cariño, mucho entusiasmo, y eso lo vivimos con gratitud.