Sólo la realidad tiene derecho a ser inverosímil. El arte, nunca. He aquí por qué el arte no debe confundirse con la vida
He aquí un buen criterio para medir al genio: observad si progresa o sólo da vueltas sobre sí mismo.
¡Oh bienaventurado, que sin ira, sin odio, en paz estás, sin amor ciego, con quien acá se muere y se suspira, y en eterna holganza y en sosiego vives y vivirás cuanto encendiere las almas del divino amor el fuego!
Estoy viejo, así que tengo que recorrer muchas imágenes. Pero acá hay mucho afecto, mucho cariño, mucho entusiasmo, y eso lo vivimos con gratitud.